

En nuestra clínica, esta terapia va acompañada de otros tratamientos clave para que los resultados no sean solo inmediatos, sino que haya una repercusión a medio y largo plazo. El tratamiento de zonas como hígado, retorno venoso, diafragma… son necesarios para que la linfa no quede acumulada en otras partes del cuerpo. También lo acompañamos de vendajes en caso necesario. No buscamos que el líquido se mueva, sino que sea reabsorbido y expulsado por el propio cuerpo.
Como siempre, depende del contexto clínico. Cuando se trata por pesadez de piernas o edema leve, los resultados son tangibles desde el momento que salimos de la sesión, notando una mayor ligereza o incluso viendo cómo se reduce el contorno al eliminar parte de los líquidos. En una patología crónica, el tratamiento debe ser a largo plazo, siempre teniendo en cuenta la causa que la origina.
Es un procedimiento suave y no conlleva dolor. La máquina de presoterapia puede generar cierta sensación de presión, pero no debe pasar de molestia a dolor en ningún caso.
La respuesta es sí, solo en casos concretos. Pero la realidad es que nuestra forma de trabajar implica darle ciertos estímulos al cuerpo para que él mismo pueda realizar un equilibrio y autocuración, por lo que suele pasar mínimo una semana entre una sesión y otra.