
Antes incluso de la osteopatía, el cirujano británico John Hilton formuló lo que hoy conocemos como la Ley o Teoría de Hilton. Está basada en que un mismo nervio va a llevar información a una parte de:
Es decir, cuando se altera alguna de estas partes (por ejemplo, un músculo), va a tener una repercusión sobre el resto de estructuras que están inervadas por ese mismo nervio. Esto explica por qué en osteopatía trabajamos sobre otras zonas a distancia que, en principio, no molestan, teniendo una mejoría sobre el dolor o la lesión inicial del paciente. No es casualidad, es neuroanatomía.

La osteopatía estructural se centra en el sistema músculo-esquelético:
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La osteopatía estructural no solo busca “quitar el dolor”, sino entender por qué esa zona está sobrecargada y cómo se relaciona con el resto del cuerpo (pisada, pelvis, postura, respiración, hábitos, etc.).
La osteopatía visceral trabaja sobre cualquier problema de movilidad en todas las vísceras, ligamentos de suspensión (estómago, hígado, intestinos, útero, vejiga, etc.) y sus relaciones neurológicas y anatómicas con el resto del cuerpo.
En este enfoque se busca, entre otros aspectos:
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¿Sabías que hay dolores a nivel del sistema músculo-esquelético que proceden de la alteración visceral y no de la propia estructura que molesta?
Se llaman dolores referidos viscerales. Se relacionan del mismo modo en todas las personas. Pueden venir por falta de movilidad en una víscera o su entorno, por adherencias (por ejemplo, cicatrices internas), por espasmos viscerales de la musculatura lisa del órgano, por irritación (por ejemplo, exceso de ácidos dentro del estómago), por problemas en el diafragma, por falta de oxigenación visceral, por alteraciones del sistema nervioso vegetativo, por estrés…
Ejemplo: Esto puede explicarnos por qué tratando un hígado, su vascularización, sus relaciones nerviosas, sus fascias… puede mejorar un dolor de hombro derecho.
La Osteopatía Craneal fue desarrollada por William Garner Sutherland (1873–1954). Durante sus estudios observó que las llamadas fontanelas craneales y las suturas entre huesos, una vez habían osificado, seguían teniendo una micromovilidad. Esa intuición lo llevó a décadas de investigación sobre el movimiento intrínseco de los huesos craneales, las membranas meníngeas y el flujo del líquido cefalorraquídeo.
La Osteopatía Craneal se centra en el tratamiento de los huesos craneales, musculatura y membranas del cráneo, en ATM (articulación témporo-mandibular), nervios craneales y tratamiento de arterias y venas, y sistema cráneo-sacral.
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En recién nacidos, el cráneo es más moldeable. Es importante la valoración precoz, ya que alteraciones en la esfera craneal, van a conformar durante el crecimiento del niño y a largo plazo, numerosas disfunciones, pudiendo evitarlas durante los 6 primeros meses de vida.